En México, el
gobierno neototalitario panista y sus multimedia
sovietizados exorcizan en forma medieval la imagen de Hugo
Chávez, a niveles peores que a Mefistófeles, mientras en
España, en un movimiento de rectificación, el rey Juan
Carlos y el presidente de gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, le han tendido la alfombra roja. ¡Los milagros que
produce el petróleo!
Cuando la muy
primitiva aznarización (ver Bajo la Lupa, 26/12/07; 9 y
30/4/08) ha llevado los intereses españoles a su nivel más
bajo en Latinoamérica, se escenifica una reconciliación de
alcances estratégicos geoenergéticos entre el rey Juan
Carlos y el presidente Chávez. En la modernidad del inicio
del siglo XXI, ¿quién es el verdadero rey de los dos?
The Times,
periódico londinense ultra-conservador y ultraneoliberal en
la principal monarquía occidental, no hace mucho calificó a
Chávez como el “rey de Latinoamérica”, debido a que
Venezuela posee las mayores reservas del mundo, cuando se
suma el petróleo
convencional (de fácil acceso) y el
no convencional
(v.gr,
los hidrocarburos pesados de la Faja del Orinoco).
En una lectura
sicoanalítica es muy probable que el arrebato poco
monárquico en la cumbre iberoamericana de Santiago de Chile
de parte de Juan Carlos, rey anacrónico y sin hidrocarburos,
se haya debido a su consternación frente al ascenso
irresistible del “nuevo rey de Latinoamérica”, cuando la
empresa pirata española Repsol era expulsada de la región:
Venezuela, Bolivia y Argentina.
Más lejos, en
Argelia y hasta en la parte estadunidense del Golfo de
México, Repsol había tirado la toalla con la excepción
abusiva de México gracias a la dilapidación de Fox y la
dupla Calderón-Mouriño que entregaron casi la cuarta parte
del gas mexicano a las empresas españolas, que por cierto
habría que renacionalizar o renegociar.
El rotativo
filomonárquico y ultraconservador
ABC, de Madrid
(26/7/08), tituló a ocho columnas la espectacular
reconciliación entre el rey español alicaído y el nuevo rey
de Latinoamérica: “Chávez promete a España petróleo más
barato y facilidades para Repsol” y conjetura que “en el
fondo de esta reanudación de relaciones, la posibilidad de
que Venezuela garantice
para siempre
(¡súper sic!) el suministro de petróleo a España, a través
de las inversiones de Repsol, que podría (sic) contar con
dos campos de extracción en la Faja del Orinoco”. Y más
adelante clava la estocada: “el crudo ha sido el
leit motiv de
la visita: Venezuela venderá a España 10 mil barriles de
petróleo a 100 dólares (ahora está a 123 dólares) a cambio
de tecnología”. ¿De cuando acá España posee tecnología que
no sea alquilada de las principales trasnacionales
anglosajonas?
La venta de
crudo se podría triplicar y hasta multiplicar 20 veces, como
el muy generoso “nuevo rey de Latinoamérica” (acompañado por
el ministro de Energía, Rafael Ramírez) confirmó: “Repsol
podría producir 200 mil barriles de petróleo diarios que
podrían garantizar para siempre (¡súper sic!) el suministro
a España”.
El estribillo
para siempre
significa “cien años de abasto”, según el nuevo rey de
Latinoamérica (El
Universal, de Venezuela, 26/7/08). El rotativo
ABC
suministra los pormenores del acuerdo: “España rehabilita
(sic) a Chávez a cambio de comprarle petróleo a menor
precio; Venezuela venderá 10 mil barriles diarios a 100
dólares y Repsol podría explotar un nuevo campo
petrolífero”. El aznarista Mariano Rajoy, líder de la
oposición del PP, pegó el grito en los cielos y preguntó
lastimosamente la razón por la cual Obama “dejó fuera a
España” de su exitoso periplo por Europa.
El editorial
de ABC
considera que Zapatero (sic) le había otorgado un “balón de
oxigeno a Chávez”, perdedor en todos los frentes, a su
juicio, a quien coloca como un paria de la “comunidad
internacional” y colma de invectivas: “autócrata”,
“populista” e “intervencionista” (sic). Mata de risa que el
aznarista ABC
perore sobre el “intervencionismo” ajeno. Peor aún:
ABC no oculta
su racismo al fustigar los “devaneos” de Zapatero con
“indigenistas (¡súper sic!) de Iberoamérica”. ¡Uf!
¿Qué
significará “comunidad internacional”, cuando el “nuevo rey
de Latinoamérica” mantiene excelentes relaciones con el BRIC
(Brasil, Rusia, India, China), la OPEP, los 57 países de la
Organización de la Conferencia Islámica y con Francia, Gran
Bretaña y El Vaticano en Europa? ¿No son más bien el
bushismo-blairismo-aznarismo y rotativos como
ABC (y sus
caricaturas en Latinoamérica), que se encuentran
precariamente aislados de la verdadera “comunidad
universal”?
Los aburridos
soliloquios de los fundamentalistas neoliberales reflejan su
caduco unilateralismo derrotado. Pero tampoco hay que perder
de vista que también se encontraban en peligro las
inversiones de BBV, Santander y Repsol por 2 mil 400
millones de dólares en Venezuela (El
Economista español, 25/7/08).
Existe algo
más profundo y no se puede soslayar el relevante papel
mediador que ha jugado Javier Solana, en nombre de la Unión
Europea, para seducir a Irán a un acuerdo todavía más
espectacular con Estados Unidos. No hay que olvidar que
existe un eje estratégico geoenergético entre Irán y
Venezuela por lo que no sería sorprendente que detrás del
arreglo entre España y Venezuela se encuentre la sombra de
los ayatolas. Curiosamente, la distensión triangulada entre
España, Venezuela e Irán se escenifica en forma acompasada.
España opera
un juicioso golpe de timón y se ajusta a la nueva
correlación geoestratégica y geoenergética de fuerzas, y
parece adelantarse a una presidencia de Obama en Estados
Unidos al desechar los fantasmas cavernarios de la
aznarización y a sus intelectuales tropicales, furibundos
antichavistas, quienes adoptaron la agenda unilateral bélica
de los neoconservadores straussianos en Latinoamérica. La
reconciliación entre España y Venezuela, de paso con Irán,
tira al basurero de la verdadera historia las derrotadas
tesis unilaterales ultrabélicas y neoliberales de la
tripleta Aznar-Krauze-Castañeda en Latinoamérica (a este
nivel no pintan Fox, Espino ni Calderón).
Primun vivere,
dopo filosofare
(primero sobrevivir y luego filosofar) parece ser el axioma
adoptado por Rodríguez Zapatero, quien en forma
multilateral, con la peor crisis financiera de la historia
española a cuestas que le legó el fundamentalista fiscalista
neoliberal y ultrabélico Aznar López (ver Bajo la Lupa,
23/7/08), se aleja de las políticas unilaterales de
Bush-Blair-Aznar y busca desesperadamente el suministro de
hidrocarburos en medio de la grave crisis geoenergética
mundial. ¿Quién finalmente dio “oxígeno” a quién? Murió el
viejo rey. ¡Viva el nuevo rey!: el petróleo, por supuesto.
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